Incluso, antes del terremoto del martes pasado, Haití era el país más desnutrido en el hemisferio occidental, según la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En el 2008, fue sacudido por el brusco aumento en los precios de los alimentos, más tratándose de un país que ha tenido que importar el 80% de sus alimentos en los últimos años, las cicatrices causadas por el fuerte aumento en el alza de los productos básicos, aún no habían sanado.
Ahora se habla de 100.000 muertos y siguen contando. Nosotros probablemente nunca sabremos exactamente cuántos murieron en el terremoto de 7.0 que trajo Haití, literalmente, al suelo. Pero para los que sobrevivieron tener lo suficiente para comer será un reto a largo plazo.
Conseguir alimentos nutritivos suficientes va a ser incluso más de un desafío en los próximos meses y años. La infraestructura con que contaban para manejar las importaciones y la distribución de productos alimenticios por todo el país, ya no existe. Las zonas rurales donde la tierra se degrada y donde cada vez hay más pobres, necesitarán más alimentos para alimentar a más gente.
La FAO estaba pidiendo US$ 23 millones en ayuda para la agricultura en Haití, ahora nadie sabe cual puede ser el monto real. Señalaba además, en un informe de hace unas pocas semanas, que la próxima siembra se inicia en marzo, y si los agricultores no pueden obtener las herramientas, agua, semillas, fertilizantes, y la infraestructura creada para producir y distribuir alimentos en los próximos meses, la catástrofe humana crecerá.
Como la FAO, las compañías de alimentos deben mirar más allá de lo inmediato. La verdadera responsabilidad no es sólo una única ayuda, para satisfacer las necesidades inmediatas, mientras el mundo sigue llorando por la pérdida cruel de vidas y de sustento. Se trata de hacerse presente con ayuda a largo plazo, una vez que las cámaras y las columnas de socorro se hayan trasladado a ayudar a otra región que haya tenido mala suerte.
Sabemos que muchas multinacionales ya han hecho generosas donaciones como Coca-Cola, Wal-Mart, y otras, y que muchos países se han hecho presenten, pero ¿será esta una ayuda constante? ¿Que tanto tiempo estará Haití en la mente de los que tienen el poder de ayudar? Haití ya no es un punto clave para hacer buenos negocios, este pueblo esta a merced del buen sentido humanitario de las empresas y las personas.
Déjenos saber en que forma está su empresa ayudando o piensa ayudar en esta catástrofe, y nosotros nos encargaremos de promoverlo para animar a otras compañías a seguir su ejemplo.
Al momento de cerrar esta edición nos enteramos que La Asociación Dominicana de Productores de Banano (ADOBANANO) y el Conjunto Productivo del Banano (COPROBANA) recaudaron US$35.000, para ser donados a los damnificados de Haití.
Ahora queremos saber que están haciendo ustedes…
Envíenos una nota corta y la publicaremos en la próxima edición.