El pasado mes de marzo tuvo lugar la III Jornada de Forética y la Cámara de Comercio de Madrid, dedicada al sector de alimentación y bebidas, con el objetivo de debatir sobre los retos de la sostenibilidad a los que ha de hacer frente esta industria y, también, para compartir las mejores prácticas realizadas por algunas empresas representativas. Entre estas empresas, se encontraban algunas destacadas multinacionales como Nestlé, Danone, Grupo Borges, Campofrío, Diageo y Grupo SOS.
Y no podemos negar que la alimentación constituye, con casi total seguridad, el sector industrial más enraizado en la sociedad. ¿Existe algo más cotidiano para todos nosotros que la alimentación?
Las empresas del sector de alimentación disfrutan del privilegio del contacto directo y permanente con la totalidad de los consumidores. ¿Cuántas empresas desearían que sus productos tuviesen la oportunidad de estar, a diario, incorporados a los hábitos de vida de sus clientes? ¿Existe una industria en la que la importancia de la visibilidad de las marcas tenga un aspecto más estratégico? Quizás sea esta la razón por la que la industria de alimentación y bebidas constituye uno de los mayores inversores en publicidad.
Pero no nos olvidemos del consumidor. Ya no es suficiente con invertir en publicidad, hemos de tener en cuenta que todos los consumidores estamos experimentando una gran evolución, y nos estamos transformando en compradores más responsables, dando cada vez mayor importancia a los impactos medioambientales y sociales de los productos que adquirimos.
El 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, efeméride cada año más presente en la vida cotidiana de la población. Desafíos de tanta actualidad como el impacto del cambio climático y la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) deben formar parte de los objetivos estratégicos de cualquier compañía.
Precisamente, tanto la innovación como la responsabilidad social se están constituyendo en el eje alrededor del cual se articulan las estrategias competitivas de aquellas empresas que mejor están “construyendo el futuro”. Indudablemente, la incorporación de la RSC a las organizaciones tiene un coste. Pero las compañías lo están asumiendo sin demasiadas reticencias, porque lo que también está claro es que la responsabilidad social genera una inigualable diferenciación competitiva que, a su vez, se transforma valioso beneficio a largo plazo.
Y no se trata únicamente de algo propio de las grandes corporaciones de alimentación. Las pequeñas y medianas empresas están incorporando políticas de responsabilidad social, con el objetivo de mejorar su cadena de suministro.
Estamos hablando, por ejemplo, de que los departamentos de compras van a convertirse en un jugador determinante en esta nueva forma de actuar, aportando valor a las organizaciones no únicamente en forma de ahorro de costes monetarios, sino también a través del ahorro de “costes reputacionales” que proporciona una compra responsable de bienes y servicios.
En el próximo artículo profundizaremos en la RSC como una apuesta por la creación de valor desde las empresas: cómo las organizaciones pueden integrar estrategias que atiendan sus objetivos económicos, sociales y medioambientales a la vez. Hablaremos sobre la importancia de fijar una hoja de ruta sobre responsabilidad social.
José Luis Morales
Managing Director
Compostadores, S.L.
www.compostadores.com
By: David Mora Aranda
Posted: August 29, 2010 6:04 PM
Atte.
David Mora Aranda
Ingeniero de Alimentos PUCV Chile