El Dragón Sale de Compras
August 1, 2010
China es considerada cada vez más como el impulsor clave de inversiones en América Latina.
¿Qué, cómo y dónde compran los chinos? Mientras los mexicanos se quejan que las inversiones y compras chinas solo apuntan hacia Sudamérica, ellos mismos se pueden favorecer por su cercanía con Estados Unidos, país que prima en los intereses chinos. La expansión china más que una amenaza, puede ser una oportunidad para todos.
Las cifras indican que, efectivamente, Sudamérica, en especial Brasil, está cosechando los beneficios de la abundancia de los “commodities”. En un informe de la CEPAL (la Comisión Económica para América Latina y el Caribe), muestra las cifras de exportaciones del continente Americano, donde Brasil figura con el 42% de las exportaciones de América Latina hacia China. Le sigue Argentina con 24%, 18% de Chile, 6% de Perú, 5% de México, 2% MCCA y 3% de otros países en conjunto.
Estamos acostumbrados a pensar que sólo baratijas y productos de muy bajo precio y calidad vienen de Oriente, la realidad es que China es un gigante en reposo donde una de sus virtudes, la paciencia, está demostrando que sin ostentaciones se puede llegar a convertir en la mayor economía del mundo, en un plazo que, según los expertos, no tomará más de dos décadas.
En los últimos años China ha presentado un crecimiento promedio de 9.1%, que ha hecho aumentar el apetito de China por los recursos naturales del mundo. Ellos consumen el 7% del petróleo, 31% del carbón, el 25% del aluminio, 27% del acero y 40% del cemento. El gobierno chino está conciente que necesitan armar sus reservas de materias primas si no quieren correr el riesgo de quedarse sin combustible para alimentar su expansión.
Aquí es donde América Latina, un territorio completamente desconocido para la mayoría del pueblo chino—ni siquiera saben que lengua se habla—se presenta como el socio perfecto. La razón del éxito del intercambio comercial entre China y Brasil, es que éste último les vende lo que ellos buscan. El efecto del interés chino en las empresas latinoamericanas es bien conocido por la CEPAL, quienes reportaron que las importaciones chinas desde este continente aumentaron 72% durante el 2003.
Además de metales y minerales, donde a propósito, los chilenos tienen una interesante participación, los chinos tienen especial interés en el segmento agroindustrial. No es casualidad que China se haya convertido en el mayor comprador de la soya brasileña: importó US$1.500 millones el año pasado. Tenemos que tener en cuenta que los chinos producen tres veces más alimentos que Brasil, pero su población es ocho veces mayor que la del país sudamericano.
Las compras de soya se han venido realizando por intermedio de grandes multinacionales. Los chinos no ignoran que para sus intereses es mejor comprar directamente al productor brasileño, será mejor para los chinos y para los productores. Pero, por la mente de los chinos también se contempla la idea de producirlo directamente en el país en asociación con los procesadores. Es bien sabido que los chinos reclaman contra la forma que se manejan los precios en la Bolsa de Chicago, cuando la producción combinada de Brasil y Argentina, supera la de Estados Unidos. Es claro que la salida para este problema será invertir en Brasil.
El Ministro de Agricultura de China declaró que su país necesita tanto de la soya y sus derivados, como necesita del petróleo. El sector cárnico es otro de los grandes favorecidos. Según los rumores que ya se escuchan en la Bolsa de São Paulo, China espera invertir en crianza o en frigoríficos tanto en Argentina como en Brasil.
El movimiento del dragón es cauteloso pero seguro hacia América Latina. Ellos necesitan los insumos y América Latina necesita precios justos e inversiones a largo plazo.
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