El cumplimiento de la norma HACCP, no sólo representa una obligación contractual de las empresas de alimentos; sino que se ha convertido en una herramienta poderosa de mercadeo y ventas que se percibe con un alto valor agregado de los productos y servicios ofrecidos por las empresas de alimentos.
Las empresas productoras primarias, fabricantes, distribuidoras y de servicios de alimentos, deben implementar un plan HACCP; que garantice al consumidor, productos y servicios inocuos y seguros a lo largo de toda la cadena de suministro. Este hecho, genera una percepción limitada que reduce o pospone la asignación de recursos para la implementación, gerencia, sostenibilidad y mejoramiento continuo del sistema HACCP. Adicionalmente, la inocuidad del alimento es un intangible que difícilmente es percibido por el consumidor final, como un valor agregado importante; en su lugar, se percibe negativamente cuando se presentan brotes e intoxicaciones de origen alimentario.
Este paradigma está cambiando radicalmente. Hoy en día, gracias al Internet y las diferentes agencias del consumidor; este se encuentra mas informado sobre la inocuidad de los alimentos y el impacto que puede tener sobre su salud. En consecuencia, el consumidor está tomando decisiones inteligentes a la hora de comprar productos y servicios alimentarios. Las cadenas de supermercados y los distribuidores de productos alimenticios; están implementado estándares reconocidos a nivel global (SQF, BRC, IFS, ISO-22000:2005); y han empezado a exigir la certificación bajo ese estándar a sus proveedores como garantía de que los productos y servicios que comercializan están fabricados bajo normas que aseguren que son inocuos y seguros para sus clientes.
Los cambios descritos anteriormente, representan una excelente oportunidad para la certificación de reconocimiento global, y de esta manera utilizar el sello como herramienta de acceso a mercados de países desarrollados, herramienta de comunicación con su cliente final para la construcción y posicionamiento de su(s) marca(s) ganando participación de mercado y aumento en el retorno de la inversión.
El caso de la industria de los vegetales frescos en Kenia, incluyó inversiones de actualización y expansión de las instalaciones e implementación del plan HACCP. Esta inversión con visión de futuro está paga. Los márgenes de las utilidades netas de los exportadores llegan a un 14% y el valor y el volumen de las exportaciones creció cinco veces de 1991 al 2003 (Fuente: The Impact of Food Safety and Agricultural Health Standards on Developing Countries, Tracey Osborne - The World Bank February 2, 2005).
La demanda de alimentos aumentará dramáticamente en los próximos 20-30 años como consecuencia del crecimiento de la población mundial, principalmente en países en desarrollo. Los cambios demográficos y el aumento de la riqueza; impulsarán la demanda sobre productos inocuos y de excelente calidad. Estas condiciones, están creando excelentes oportunidades de rápida expansión en el comercio de productos con un alto valor agregado. En consecuencia, la implementación y certificación del HACCP, es una inversión que debe ser considerada dentro del plan de negocios de toda compañía de alimentos. La certificación bajo estándares globales del sistema HACCP, puede y debe utilizarse como herramienta que genera valor a través de la creación de ventas, posicionamiento de marca, permanencia, y sostenibilidad de la empresa de alimentos en el mercado global actual. IA
Oscar Camacho, es un Certified Food Safety and Quality Consultant, y President de Superior Food Safety. Para preguntas o consultas: oscarcamacho@superiorfoodsafety.com. www.superiorfoodsafety.comSuperior Food Safety provee servicios de consultaría integrales en Inocuidad de Alimentos a empresas de Latino America que actualmente exportan a Estados Unidos. Adicionalmente, asesora a empresas Americanas que requieren de la verificación de los sistemas HACCP en empresas Latino Americanas con las cuales desean establecer relaciones comerciales.