80 Años de Éxitos
June 4, 2008
por Elsa R. Torres
Williner en Síntesis
Williner se inicia: En la localidad de Bella Italia, Provincia de Santa Fe en 1928.
Plantas: 5 plantas de proceso en distintas localidades de la provincia de Santa Fe. La de mayor importancia y tamaño se ubica en Bella Italia
Distribución: En todo Argentina, mediante 9 centros de distribución propios y una red de 50 distribuidores y representantes.
Leche industrializada: Un millón trescientos mil litros diarios.
Distribución del mercado: 50% de la producción es para consumo interno y el otro 50% para exportación.
Exportaciones: Llegan a 40 países, principalmente con leche en polvo y quesos
Certificaciones: Certificado ISO 9001:2000 para los diferentes procesos industrializados y HACCP. Además, el sistema de gestión de sus tambos cuenta también con Certificado ISO 9001:2000 y habilitación para exportar a la Comunidad Económica Europea.
Total de Trabajadores: 1.300 personas
Facturación anual: 200 millones de dólares.
Estamos ante una empresa familiar—fundada en 1928 por Don Alfredo Williner—con una trayectoria digna de todo elogio. Su fundador nunca soñó que la pequeña empresa nacida de los tambos que su padre, Don José María Williner, adquirió con muchos esfuerzos cuando llegó a Argentina procedente de su natal Suiza, llegaría a convertirse en una de las empresas lácteas más importantes de Latinoamérica.
Pero quiero ceder el relato al Sr. Alfredo J. Curiotti, actual presidente de Sucesores de Alfredo Williner y nieto del fundador. “Cuando falleció el abuelo, muy joven, el mayor de los hijos varones —Armando Williner— que en ese momento tenía 20 años, se hizo cargo de aquella pequeña empresa. El sentó las bases para el crecimiento de la compañía. Hoy, Williner está dirigida por miembros de la tercera generación. Somos, como me gusta denominarnos, una confederación de primos.
“La región en la cual se desarrolló se basa económica y socialmente en el asentamiento de corrientes inmigratorias europeas que llegaron a fines de 1800 y principios de 1900 y que se establecieron colonizando la zona con profundos ideales de sacrificio, trabajo, principios de honestidad y de participación comunitaria”.
Williner Hoy
Williner se dedica fundamentalmente a la elaboración y comercialización de productos lácteos, pero ha incursionado también en otras actividades. Posee 33 tambos propios, “dicen que somos uno de los mayores productores de leche de Latinoamérica,” manifiesta con orgullo uno de los miembros del Directorio. Además de la producción primaria de leche, se dedican a la explotación de ganado vacuno y porcino, forestación y una parte inmobiliaria. En sus propios tambos producen aproximadamente 200 mil litros de leche por día, que es más o menos el 15% de la recepción global, el resto lo compran a 550 productores. En promedio procesan 1.300.000 litros diarios, que son transformados en quesos de pasta blanda, semidura y dura; quesos procesados; queso rallado; dulce de leche; leche en polvo entera y descremada; manteca (mantequilla); yogures; flanes y postres; crema de leche; leche larga vida (U.A.T.), entera, parcialmente descremada con calcio, descremada con fibra activa, chocolatada y bebidas alimenticias a base de proteínas lácteas, WPC, sueros en polvo. En la actualidad cuenta con cinco plantas para el proceso de estos productos. Las zonas de recolección de materia prima —leche— están ubicadas en la cuenca lechera más importante de Sudamérica, en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe y centro-este de la provincia de Córdoba (Pampa Húmeda-Argentina), región que por la calidad de sus suelos, clima y pasturas, permite el constante desarrollo cuantitativo y cualitativo de la producción lechera. Para la elaboración de sus productos, utilizan tecnología de punta de industria nacional y también proveniente de otros países como Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania y Estados Unidos, entre otros habituales proveedores. La incorporación de esta tecnología y la intensiva y permanente capacitación del personal en búsqueda de soluciones, permite diversificar la producción, incorporar nuevas líneas de productos con alto valor agregado, y ser flexibles para responder a los requerimientos de mercados exigentes. Sucesores de Alfredo Williner comercializa sus productos bajo las marcas ilolay, ilolay Vita e ilolay kids. El 50% de la leche procesada se vende en el mercado argentino, mientras que el otro 50% se exporta a más de 40 países. Para el abastecimiento del mercado interno, basa su logística en nueve centros de distribución propios, estratégicamente ubicados en: Rafaela y Rosario (provincia de Santa Fe), Beccar (Buenos Aires), Garupá (Misiones), Corrientes, Salta, Córdoba, Mendoza y Neuquén y una vasta red de distribuidores y representantes que cubren todo el territorio nacional, para llegar con rapidez a todos los puntos del país.
Productos con Sello de Garantía
El principal producto de la compañía es la leche en polvo. Este producto se lleva la mayor cantidad de leche para su elaboración y se lo destina al consumo familiar y a los canales de catering e industrial. En la actualidad tienen capacidad instalada para procesar 1.000.000 de litros de leche en polvo diarios, en dos modernas plantas deshidratadoras, los volúmenes varían en función de las variaciones del mercado.
El segundo producto en volumen de leche utilizada son los quesos. Aquí Williner tiene un campo de experiencia y una variedad que han sido premiadas en distintas oportunidades. “Producimos todos los tipos de queso, incluyendo los quesos procesados y saborizados”, manifiesta el Gerente del Departamento Técnico y Desarrollo, Sr. José Soliani.
Dentro de la amplia gama de quesos, el de mayor participación es un queso en barra de pasta semidura especial, conocido en argentina como Tybo, este queso tiene bajo contenido de grasa y se puede rebanar fácilmente. Le siguen el queso Reggianito, Sardo y Provolone. Además, cuentan con una quesería para productos blandos que ha sido transformada para la producción de queso tipo Mozzarella para exportación. Se trata de una planta ultramoderna que cuenta con un sistema de minitinas de origen francés, única en su tipo en Sudamérica. Equipada con tecnología de última generación, esta planta posee una capacidad de procesamiento de 250.000 litros de leche por día. La flexibilidad que la caracteriza brinda la posibilidad de controlar por separado los distintos parámetros de elaboración y obtener, así, quesos estandarizados de alta calidad.
El tercer producto en importancia es la leche larga vida; para este proceso tienen una capacidad instalada de 350.000 litros diarios. Aquí se presenta un fenómeno importante, que el Gerente del Departamento Técnico y Desarrollo nos explica: “Tras cualquier crisis económica en el país, la venta de leche larga vida cae por su costo y vuelve a aparecer la leche en sachet bolsa. Pero cuando se presenta un período de estabilidad, comienza a desaparecer el sachet y la demanda se enfoca en la leche larga vida”.
Le siguen en importancia los productos frescos donde se encuentran los yogures —descremados y enteros-, postres, flanes y la nueva línea de probióticos. Teniendo en cuenta que este campo es liderado por Danone, para Williner tener el 3% de este mercado es realmente importante. Gracias a la publicidad desplegada por el líder, se ha incrementado el consumo de yogures en Argentina en una forma sin precedentes, dando margen a que los demás procesadores también se beneficien.
“Hacemos manteca (mantequilla), y tenemos una linda planta muy bien montada y, al igual que en otros sectores, la tecnología adecuada para lograr un producto excelente. En la planta localizada en la ciudad de Rafaela, existen dos sectores de elaboración: dulce de leche y todo el tratamiento del suero de queso, fundamentalmente para concentrar la proteína. Está previsto trasladar esto al complejo industrial de Bella Italia”, dice el Sr. José L. Soliani.
El dulce de leche ilolay es precisamente uno de los productos que les ha producido gran satisfacción, ya que ha sido elegido “Dulce de leche del año” en los tres primeras ediciones del Concurso Nacional de Dulce de Leche que año tras año se realiza en el Marco de la Exposición Lechera del Mercosur, Mercoláctea.
Un Proceso Impecable
Desde hace dos años en la planta de Bella Italia han implementado un recibo de leche con tecnología europea que tiene una capacidad de acopio de 1.700.000 litros diarios. Inmediatamente al llegar la leche a la planta se toman muestras, tanto para controlar su inocuidad como para obtener los parámetros de pago, ya que éste se hace en base a grasa, proteína, temperatura y una serie de variables preacordadas entre la empresa y sus productores. La leche se distribuye a través de un sistema de filtros, mediante un caudalímetro, y llega posteriormente al enfriador, donde el objetivo es mantener una temperatura constante de cuatro grados. Después se pasteuriza, se estandarizan la grasa y la proteína de acuerdo al uso que va a tener la leche, y en este punto se envía a los distintos sectores.
“La distribución de la leche fue un desafío”, comenta el Sr. Soliani, “nosotros tenemos puntos de hasta 400 metros de distancia para enviar leche, lo cual resulta bastante complejo. Y en esos mismos sitios recibimos la crema proveniente de la estandarización de la leche de las fábricas elaboradoras de quesos, más la crema producida en el recibo mismo. Nuevamente se hace todo el tratamiento de controles, se pasteuriza y se envía hacia los silos de la mantequería. Este es a grandes rasgos el camino que tiene la leche una vez que llega a la planta”.
Es importante destacar que una vez que la leche se recibe, se somete a minuciosos análisis y controles paso a paso durante las diferentes etapas de elaboración de cada producto. “Durante los procesos, se realizan exhaustivos análisis y el producto terminado también se somete a análisis fisicoquímicos y organolépticos.”
La calidad y controles de los productos son vitales para Williner. Es una empresa fuertemente comprometida con la calidad. Mediante la aplicación de estrictas normas internacionales y el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Fabricación, se convirtió en la primera industria láctea argentina en ofrecer productos con calidad total garantizada desde el tambo hasta la góndola. Para mantener una calidad constante, cuenta con cinco Certificaciones ISO 9001:2000 y tienen establecidos los Sistemas de Análisis de Peligro y Puntos Críticos de Control conocido como H.A.C.C.P.
Empresa con Laureles Propios
Para entrar en los secretos de Williner, en una mesa redonda donde participaron tanto el presidente como varios miembros de la familia Williner y también ejecutivos de la empresa, charlamos sobre los factores que contribuyen al éxito de la compañía.
Y coincidieron en que la base está en la constante búsqueda de la calidad total en la que están comprometidos tanto funcionarios como todo el personal. Al hablar de calidad, aclaran rápidamente que se refieren no sólo a los productos y el proceso, sino a la calidad en todo lo que los rodea, como por ejemplo el manejo adecuado de los recursos humanos y los procedimientos.
En el aspecto industrial, la persecución de la mejora continua implica innovación tecnológica constante para no quedar desactualizados y adecuarse a la demanda de los mercados. “Para lograrlo hemos tenido una política de reinversión de utilidades que ha permitido la expansión y el crecimiento”, afirma la CPN Marta Williner, directora de la empresa. Otro miembro del Directorio, el Sr. Horacio Curiotti, agrega al respecto: “Hemos mantenido siempre el mismo ideal porque creemos en la industria láctea. A pesar de los altibajos de la historia socio-económica de nuestro país, siempre hemos seguido luchando y hemos seguido integrando a los funcionarios, los gerentes y hasta los obreros para constituir un grupo de gente con un ideal común, el progreso de la compañía.”
Williner ha apostado fuerte e íntegramente al sector lácteo durante ocho décadas. Con el paso del tiempo, el aporte de la experiencia y el conocimiento, se fue tomando conciencia de la importancia de brindar al consumidor los mejores productos y un servicio de óptima calidad.
Cada plan de inversiones anuales tiene como objetivo el crecimiento cuantitativo, cualitativo y tecnológico, no sólo para producir y comercializar, sino también para investigar, innovar y evolucionar.
No menos importante es el capital humano con que cuenta esta empresa familiar. El gran diferencial para lograr la máxima calidad en los procesos son sus Recursos Humanos. El trato afable y familiar con toda su gente da por resultado un ambiente cálido que se percibe con sólo recorrer los distintos sectores y observar al personal en sus tareas diarias. Los mayores esfuerzos en la política de recursos humanos están orientados a la capacitación y comunicación, potenciando la productividad y eficiencia de la empresa, fomentando la motivación e integración de su gente, encontrando en los fines de la organización la satisfacción de sus propios intereses.
El sostenido crecimiento y diversidad de actividades de este grupo empresario fue exigiendo una profesionalización de sus miembros, algo que han respetado e introducido en la preparación para la adaptación a los cambios de las distintas épocas. En este camino de crecimiento, uno de los aspectos muy tenidos en cuenta ha sido en todo momento la previsibilidad. Consecuencia de esa previsibilidad es la inserción de la cuarta generación en la dirección de la empresa. Los integrantes de esta generación se han ido empapando desde muy pequeños de la filosofía de la familia y se encuentran interiorizándose y capacitándose en el funcionamiento de las distintas áreas. Uno de los Juniors, como los han denominado sus mayores, expresa su opinión al respecto: “En una reunión reciente, cada uno de los miembros de la familia dio su opinión y el consenso fue de que si estábamos en la empresa es porque nos gusta y estamos deseosos de continuar con la tradición empresarial familiar. Además es extraordinario captar la experiencia que tienen ellos que nos servirá para seguir creciendo”.
El CPN Alfredo Williner, vicepresidente de la firma, concluye: “Los valores son muy importantes y no sólo son fuertes dentro del grupo familiar sino que son compartidos por el grupo gerencial, se va produciendo una especie de mimetización con el equipo de trabajo en el día a día por el hecho de compartir largas horas de trabajo luchando por el mismo objetivo”.
En esta expresión se resume la esencia de la identidad de esta compañía láctea que cumple en 2008 sus 80 años de existencia: el respeto hacia los principios y valores de los pioneros, constituyéndose éstos en pilares de su crecimiento, perdurando a través de los años y los cambios de generaciones. Esto ha convertido a Williner en una empresa actual y tecnificada pero con sólidos principios humanos.
A pesar de los problemas por los que tiene que atravesar a diario la industria láctea de Argentina, Williner es un ejemplo de lucha; con gran energía y siempre ayudados por la mejor tecnología, han podido desarrollar productos de la más alta calidad. Prueba de esto es la destacada aceptación que los mismos poseen en mercados consumidores de Argentina y el mundo, además de las constantes distinciones que reciben en distintos concursos, siendo los más recientes los Concursos de Mercoláctea (Ver recuadro). Esto nos lleva a concluir que Sucesores de Alfredo Williner, fuera de ser una empresa familiar con muchos años de experiencia, tiene como pilar de su éxito a su capital humano. Lo que Williner es hoy y lo que seguramente seguirá siendo en el futuro, es el recorrido sobre los pasos de los visionarios que sentaron las bases para las siguientes generaciones. IA
CUADRO
Ilolay: Numerosas Medallas en Mercolactea 2008
Del 8 al 11 de mayo, Sucesores de Alfredo Williner SA, estuvo presente en la octava edición de la Exposición Lechera del Mercosur, Mercoláctea 2008, en el predio de la Sociedad Rural de San Francisco, con una muestra de sus productos y con un stand. Al igual que en años anteriores, participó de los concursos de quesos y dulce de leche. Los mismos se han convertido en una tradicional y es una exigente competencia que cuenta con un reconocido jurado integrado por expertos nacionales e internacionales del sector, quienes deben evaluar la calidad, textura, sabor y presentación de los numerosos productos concursantes.
En el 5to Concurso Nacional de Quesos, Williner obtuvo 10 medallas, 5 de Oro (para sus quesos Gouda, Fontina, Gruyerito, Mozzarella para pizza y Fundido untable con blue cheese), 1 de Plata (Queso San Jorge) y 4 de Bronce (Minifynbo, Trebolgiano, Goya y Provolone). Lo cosechado en este concurso por los quesos ilolay demuestra y reafirma el saber hacer de la empresa, como así la vocación por la perfección y el fuerte compromiso con la calidad, que hacen de Williner un sinónimo de tradición europea y calidad total argentina. Cabe destacar que el queso fundido untable con blue cheese ilolay recibió, además, una distinción especial por la excelente puntuación obtenida.
Por otra parte, en el 4to Concurso Nacional de Dulce de Leche, ilolay obtuvo Medalla de Plata. Luego de haber obtenido la distinción “Dulce de leche del año” en las tres primeras ediciones del concurso, la empresa se siente orgullosa tanto por haber contribuido a mejorar el estándar de calidad del dulce emblemático argentino como por mantenerse entre los mejores de la categoría.
Williner comparte estos logros con sus productores, proveedores y sus valiosos recursos humanos que, con esfuerzo y pasión han contribuido al desarrollo distinguido de la empresa en estos 80 años de vida. Expresa, asimismo, su agradecimiento a clientes y consumidores por la confianza depositada en sus elaborados.
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