InBev, fabricante de Stella Artois y Beck's, acordó pagar US$70 en efectivo por acción de Anheuser. El acuerdo, si consigue el permiso de los reguladores, sería la transacción en efectivo más grande de la historia y la segunda mayor adquisición extranjera de una empresa de Estados Unidos. La compañía fusionada tendría ventas netas anuales de unos US$36.400 millones, el 40% de las cuales vendrían de Estados Unidos, y produciría un cuarto del total de cerveza en el mundo. Además, la compañía resultante de la fusión se conocerá bajo el nombre Anheuser-Busch InBev. La transacción será completada a fin de año.
El acuerdo, que amenazaba volverse hostil debido al intercambio de demandas al intentar reemplazar InBev al directorio de Anheuser, terminó siendo amistoso. InBev volverá a ser la mayor cervecera del mundo después de haber perdido el liderazgo el año pasado frente a SABMiller, que se expandió fuertemente en China y compró a la holandesa Grolsch. Los analistas creen que SABMiller ahora considerará posibles acuerdos con las mexicanas Modelo o Femsa, Foster's o Molson Coors.
La cervecera estadounidense Anheuser-Busch Cos Inc. informó que su operación de venta tiene una cláusula que aplica una multa si se rompiera el acuerdo de US$1.250 millones. Cualquiera de las partes tendría que pagar la multa si es responsable del fracaso del acuerdo. Otra dimensión del acuerdo proviene de la mayor cervecera de México, Grupo Modelo, de la que Anheuser controla un 50%. La entrada de Modelo a los negocios de InBev le daría la oportunidad a la mexicana de participar en el mercado cervecero de Brasil, en donde la belga tiene una fuerte presencia a través de su filial Ambev, y donde Modelo no ha podido competir.
InBev tiene una participación en el mercado brasileño del 70%. Brasil es el tercer mercado mundial de cerveza después de China y Estados Unidos, y tiene un potencial de 3 millones de consumidores nuevos por año.
Por otro lado, parece que la cervecera mexicana tiene derecho a decidir si consiente o no a la potencial adquisición. Las palabras cambio de control no aparecen en el contrato que firmaron Anheuser y Modelo en 1993, por lo que existiría la posibilidad de que la cervecera mexicana no vendiera su participación y no se convierta en socio de InBev. En el caso de que Modelo no esté de acuerdo en la adquisición y busque recuperar el 50% de las acciones que tiene Anheuser, estaría implicada en un proceso legal que podría llevar años y que desgastaría a la empresa. Por otro lado, si se sumara a las filas de la firma belga, Modelo resultaría ser una fuerte y competitiva compañía contra Femsa.